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Myriam Hernández: “Para mucha gente puedo ser una vieja, pero yo no me siento así»

Ha pasado un mes desde su histórica presentación en la última edición del Festival de Viña del Mar, un escenario que ha sido clave en su carrera, que incluso animó en cinco ediciones, pero donde no interpretaba sus éxitos hace más de 20 años.

“Lo más curioso es que no he visto el show todavía, porque nos prometimos con Jorge Ignacio (Saint-Jean, su hijo) y con un grupo reducido de gente cercana, amigos y mi hija Myrita, verlo juntos, pero no hemos podido porque no hemos tenido el tiempo, nos hemos puesto a trabajar y a viajar, en fin. Sigo con una sensación muy especial. Y quiero verlo porque veces siento que fue como un sueño. Fue tan rápido, tan indescriptibles las emociones diversas que sentí. Tan soñado, valga la redundancia. Sin duda un momento icónico enmi vida”, cuenta la cantante este viernes, en el rooftop de un hotel en Vitacura.

2024 fue un año importante. En abril Myriam Hernández fue reconocida con el máximo galardón que entrega la Sociedad Chilena de Autores e Intérpretes Musicales (SCD): el Premio a la Figura Fundamental de la Música Chilena. Además, salió de gira con Invencible Tour. Dio conciertos en varias ciudades de Estados Unidos, como Nueva Jersey, Nueva York, Boston, Miami y Orlando, también en Europa y en América Latina.

Como parte del trabajo de promoción fue invitada a varios de los podcast y programas de YouTube más populares de Chile. En esas conversaciones distendidas la artista chilena habló de su historia, contó anécdotas de sus inicios en la música -a los 4 años ya tenía claro que sería cantante y que viajaría por el mundo-, enfatizó en lo importante que ha sido para ella su familia, reconoció que es muy apegada a sus hijos, que le tiene pánico a la muerte y confidenció cómo se mantiene a punto de cumplir 60 años. Se cuida mucho: ejercita todos los días, cuida su alimentación, practica ayuno intermitente, consume hongos adaptógenos y se sumerge, dos veces a la semana, en agua helada.

Crítica e innovación

Después de 35 años casada con Jorge Saint-Jean Domic, quien además fue su mánager durante prácticamente toda su carrera, en diciembre del año pasado anunció su separación. En enero su hijo, el publicista y músico Jorge Ignacio Saint-Jean Hernández (30), quien trabaja asesorándola hace años, asumió como su mánager (ver recuadro).

-Siempre dices que eres muy crítica contigo misma, ¿sientes que llegó el momento de dejarse querer?

-Es algo en lo que estoy trabajando. He avanzado un poco, pero está en mi esencia la autocrítica. Probablemente porque desde pequeña siempre procuré hacer las cosas bien. Cuando tenía 12 años yo participaba de un programa de televisión que se llamaba Generación Joven y cuando llegaba a la casa de mis padres y estaban mis abuelos, les preguntaba cómo había salido el programa. Mis papás siempre me respondían ‘bien, pero tienes que ensayar más’ o ‘te faltó esto’.

-¿Esa crítica te dolía o la tomabas bien?

-Me daba un poco de lata, pero a la vez sabía que lo estaban haciendo por mí. Lo hemos conversado con mis padres y en ellos estaba la intención de tenerme ese cable a tierra. Fui una niña muy mimada: primera hija, primera sobrina, primera nieta, entonces mis papás tenían la aprensión de que mis abuelos me celebraban todo porque era la única chochera. Ellos tenían miedo de que se me fueran los humos a la cabeza. El mensaje permanente era ‘no eres más importante que tu compañera de banco’. Me acostumbré a eso y lo agradezco, pero a lo mejor se me pasó un poco la mano.

-A pesar de tu larga trayectoria están sucediendo muchos hitos en tu carrera, muchas primeras veces. ¿Sientes un impulso en tu carrera ahora que estás trabajando con tu hijo como mánager?

-Fíjate que no había reparado en eso. Cierto, son muchas primeras veces. Primera vez trabajando con mi hijo como mánager. Primera Gaviota de Platino. Primera mujer chilena en el Estadio Nacional. Es emocionante. Me honra y me obliga a seguir trabajando con más fuerza, con más creatividad. Nunca he sentido que no tenga nada que demostrarle a nadie: siempre tengo que demostrarme algo a mí. Por eso me gusta innovar y retarme siempre. Creo que eso me ayuda a estar vigente. No me gusta quedarme con lo que ya hice. Si bien es cierto que las canciones son las mismas y voy a seguir cantándolas, siempre estoy incluyendo temas nuevos o les doy un nuevo aire. Eso conlleva hacer guiños también con sonidos urbanos, aunque sin cambiar mi estilo.

-¿Dirías que hay una nueva Myriam?

-No. Porque siempre me estoy renovando. Piensa que en 2004 grabé una canción con Los Tetas. Cuando salió “Huele a peligro” yo acababa de dar a luz a mi hija y aparecí con un traje super atrevido. Me encanta correr riesgos. Eso me llena de vida y de ilusión. Quiero seguir soñando. No quiero cumplir metas, quiero seguir ilusionándome con las cosas que me llegan, sin decretarlas ni pretenderlas.

El hecho de trabajar con su hijo Jorge Ignacio, como le dice ella, quien pertenece a otra generación y viene del mundo de la música, le ha provocado una cuota de creatividad importante. “No me gusta estar en un estado de confort. Esto me vino también a movilizar y a empezar a crear de nuevo. Estoy 100% metida y trabajando con los iluminadores, con los visualistas, con el director musical, creando arreglos. Tenemos un chat muy activo”, cuenta la intérprete.

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